Así como mucha de la poesía de Juanele Ortíz se sostiene en un matiz de agua luminosa rápidamente absorbida por la levedad, la poesía en La flor más lenta va desenredándose como si el poeta hubiera visto que detrás de la maraña de palabras, detrás de los hilos delgados del lenguaje, más allá de metáforas, de las imágenes, figuras retóricas algo flota quizás inaprensible. Una última sombra o una primera luz o ambas enredadas que iluminan o ensombrecen según la lengua del poeta o la inclinación emocional. Eso, que el poeta va a buscar apartando aquello que va diciendo, mayormente ilumina y ensombrece al mismo tiempo en los poemas de Daniel Chao.
Jotaele Andrade
Así como mucha de la poesía de Juanele Ortíz se sostiene en un matiz de agua luminosa rápidamente absorbida por la levedad, la poesía en La flor más lenta va desenredándose como si el poeta hubiera visto que detrás de la maraña de palabras, detrás de los hilos delgados del lenguaje, más allá de metáforas, de las imágenes, figuras retóricas algo flota quizás inaprensible. Una última sombra o una primera luz o ambas enredadas que iluminan o ensombrecen según la lengua del poeta o la inclinación emocional. Eso, que el poeta va a buscar apartando aquello que va diciendo, mayormente ilumina y ensombrece al mismo tiempo en los poemas de Daniel Chao.
Jotaele Andrade